- Cuando la relación está basada en la tensión. Si bien hay momentos de luna de miel, la mayoría no lo son y sufres, te sientes mal y no sabes por qué.
- Sientes una presión en el pecho.
- Has intentado salir de la relación, pero no puedes.
- Sabes que te lastima, pero buscas cada vez más su compañía, su aprobación.
- Intentas no decir algo "incorrecto", para que él o ella no se enojen. Aunque no sabes qué es lo correcto o incorrecto, ya que todo depende de su humor.
- Sientes que no puedes vivir sin esta relación.
- Has dejado tus intereses y gustos de lado, en función de sus gustos, su interés, anulándote como persona... tratando de agradar a la otra persona, sin lograrlo.
- Has perdido tu autoestima.
- En una relación es fundamental la admiración hacia la pareja: pero tú no la admiras, sino que la idolatras y endiosas, permitiéndole un montón de cosas que racionalmente me dirías que jamás tolerarías... pero lo haces para no perderla. Esto te lleva a perderte a ti mismo/a, como veremos más adelante.
Ejercicio: si yo te pidiera que tomaras un almanaque y marcaras con un círculo los días que has pasado mal, ya sea porque has sido violentado/a física o verbalmente... o incluso a través de la indiferencia (ya que si tu pareja no te ha hablado durante un día, semana o hasta meses, también se considera una forma de destrato), ¿qué dirías? Nada de esto es normal en una relación... esto enferma, lastima y daña tu autoestima. Observa y verás que la mayoría de tus días, están marcados con un círculo.
Podríamos hablar que ser dependiente de una relación, ya la convierte en tóxica y por ende, lo que hay es una Adicción al Amor, a la relación y hasta se ven los mismos síntomas que en una adicción... e incluso, el tratamiento es básicamente el mismo.
En en una relación sana, una persona DESEA estar con otra... en una relación tóxica, la persona NECESITA esta relación. Aclaremos que nadie necesita a otra persona para ser feliz o existir: eso es un error cognitivo... o sea, de pensamiento... ¡a trabajar para corregir!
De forma similar a lo que ocurre en la adicción a drogas, se reconoce el
síndrome de abstinencia, marcado por el bajo autocontrol.
Desear es bueno, amar es bueno... pero sentir que necesitamos, es malo y es lo que te vuelve adicto... y provoca el síndrome de abstinencia:
sabes que la relación es dañina, pero igual que un adicto, intentas dejarlo pero no lo logras.
Tu cuerpo, tu mente te lo piden y has perdido el autocontrol.
La idea no es dejar de desear, sino tener control para elegir cosas buenas en nuestras vidas y dilatar una gratificación inmediata por otra, a largo plazo.
Prefieres esas migajas de cariño (o ni siquiera cariño), para no asumir la responsabilidad de tu vida. Te dices cosas como: “al menos no estoy solo/a”, “duermo con alguien”, “peor sería ser soltero”.
¿Estás seguro o segura de que no estás solo? ¿Acaso no estás viviendo una soledad de dos en compañía? Serás tú quien tenga que descubrirlo…Hasta la próxima entrega.
Viviana VaisenbergTerapeuta Cognitiva Comportamental
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