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Consejos para enfrentar el Mobbing

Consejos para enfrentar el Mobbing
Es conveniente que el afectado de mobbing o acoso laboral, recopile con discreción y sin notoriedad, todos los documentos que puedan demostrar el hostigamiento laboral que sufre (comunicaciones, ceses, encargo de tareas, órdenes, cambios de puesto de trabajo, actas retiradas de despachos, de teléfonos, grabaciones, partes de baja, informes y resultados de pruebas médicas, etc...).

Todos los documentos que realices, házlos por escrito y con registro de entrada. Exige que te contesten por escrito. Aunque te tachen de problemático, es mejor así: te servirá si más tarde tienes que denunciar y si lo haces bien, hasta te respetarán más.

Guarda todos los documentos que puedan demostrar ese acoso.

No hagas nada que sepas que es ilegal.

Explica lo que te ocurre a tu familia y a los más íntimos. No lo calles por vergüenza.

Que te vean llorar, que sepan que lo estás pasando muy mal. No lo hagas exclusivamente en solitario o con tu familia cercana. Esto puede ir en tu contra, pues muchos compañeros pueden no saber jamás tu auténtico sufrimiento.

No reacciones jamás ante un insulto o cuando te provoquen. Intenta mantener la calma. Son ellos los que han de quedar en evidencia... tú, en tu sitio. ¿No es fácil, verdad? Las reuniones por sorpresa, las trampas encubiertas… ¿qué puedes hacer, sino mostrar enfado? Sin embargo, esas reacciones serán utilizadas en tu contra, para desprestigiarte aún más.

Inicia un diario. Apunta la fecha de lo que vives cada día, con todo detalle: escribe fundamentalmente tus emociones, cómo te afecta psicológicamente: insomnio, mareos, vértigo, ansiedad... lo que sientes, con sus consecuencias físicas: caídas de cabello, vómitos, alergias... lo que sea. Un diario puede liberarte de tensiones, te puede servir de terapia. Pruébalo. Te sorprenderás cuando lo leas más tarde y veas cómo fuiste capaz de aguantar tanto y las barbaridades que fueron capaces de cometer. En cualquier caso, lleva siempre una libreta y apunta detalles que veas que pueden servirte más tarde y que posiblemente, dado tu estado de salud, no recordarás.

Graba todo lo que puedas. Si la ofensa es con gestos o acciones, graba vídeo y si la ofensa es verbal, basta con que utilices una grabadora de voz. Si tú estás en estas grabaciones, se admiten en un juzgado como prueba.
   
Sé prudente: ten en cuenta a quién le explicas en privado el problema. Hablar en privado con tu jefe o con algunos amigos (o que creías amigos), puede ser un arma de doble filo. Podrás dar información privilegiada, que incluso podría ser utilizada en tu contra por lo que sabes. En el mejor de los casos, “tus amigos” (que correrán como la pólvora cuando denuncies) verán problemas y se alejarán. Para tus jefes eres demasiado insignificante. No se mojarán, no se pringarán... aunque no hayan tenido de ti, jamás una queja. Es mejor que lo hables en privado, con el jefe que creas oportuno... ¡eso sí!: graba esa conversación. De lo contrario, denuncia abiertamente por escrito, nada en privado, aunque haya confianza; más tarde si no hizo nada, lo negará.

Si la situación no mejora, incluso empeora, pasarás a una baja sin más remedio. Guarda todos los partes de baja, informes y resultados de pruebas médicas.

¡Animo! Participa de una forma efectiva en tu propia defensa.


Fuente: Asociación Mobbing Madrid

Lic. Silvana Giacchero
Psicóloga Social, especialización en RRHH
svgiachero@hotmail.com
ACAMLU: Tel. 099274027

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